sábado, 14 de abril de 2018

Debajo



Aclaraciones antes de la lectura:

Cómo
El texto está pensado para ser leído a la vez que se escucha una música, de lo contrario se pierde la mitad del mensaje. La entrada comienza bajo el vídeo. Pulsa el botón de reproducir justo antes de empezar a leer.

Por qué
Wherynn, desde su blog Towards the truth, lleva tiempo creando historias que se entremezclan con música de fondo. Con una misma melodía los dos hemos escrito aquello que la música nos ha sugerido. La canción está compuesta por Caleb Hennesy, que comparte sus obras en su canal de YouTube. El resultado de Wherynn ha sido Las Moiras. Hago una invitación abierta para que a cualquier persona que le guste esta idea intente poner su propio texto a la música. No es la primera vez que hacemos esto (Veneno) ni espero que sea la última =)

PD: Whers, me estás llevando a lugares muy lóbregos con estas melodías. La próxima vez tenemos que intentarlo con una bachata o algo ;)




Se descuelga la carne carcomida
adyacente a la nada subcutánea,
se desvela la insípida instantánea
guarecida en la sangre arrepentida.

Solo un cuervo en paciente acometida,
un manojo de lástima instantánea,
se acurruca en la herida momentánea
que precede a la ausencia prometida.

Corrompida en su terco desperdicio
la simiente desecha su legado
arrojado a un imsonme precipicio.

Y en perjucio del sino desgastado
solo resta el infame sacrificio
como oficio ficticio acostumbrado.


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miércoles, 7 de marzo de 2018

Incendio



Enloquece mi tuétano
espoleado 
por frenéticos tambores,
incendios rasgados
en la corriente
de Luna y tinta negra.

Fracasan mis pasos
al buscar la oposición
de cualquier materia,
y tan pronto 
me propago 
con mirada prematura
por antípodas de vértigo
como reboto y ardo
en las revueltas
entrañas
de la misma Tierra.


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domingo, 4 de febrero de 2018

Ahed Tamimi



Esta historia tiene mucho más que leer, y sobre todo el conflicto tiene mucho más que leer... pero aquí un pequeño marco para estas letras: http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=67376


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El poder es cobarde.
Patalea aterrado, frustrado
y herido en su enquistado complejo
cuando no alcanzan los años,
ni el estruendo, ni las armas,
ni la sombra alargada
del matón más pudiente,
ni el atento descuido
de quien incluso en palabras
otorga en su ausencia,
a extinguir el fuego
en los ojos secados.

El poder es necio
y en su lógica viciada
tilda de atroz la falta
de agua en la mirada
de aquellos cuya garganta
a la sed condena.
Se escandaliza enervado
ante el golpe sin miedo
del brazo desnudo
que forjó en la amenaza.

El poder es frágil,
y al desamparo de razones
se edifica en cimientos de acero.
Y por eso tiembla colérico
ante una niña
de dieciséis años
y ojos de muchas vidas
arrojando piedras y puños
para espantar montañas.
Porque no hay acero
que rebata sin derretirse
tan vulnerable incendio.


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miércoles, 31 de enero de 2018

Un latido



Amanece el deseo inabarcable
recostado al colchón de la falacia
que aceptada por mera democracia
asevera una meta inigualable.

Y en la misma oratoria (in)cuestionable,
se oscurece una suerte de desgracia
que ataviada en su equívoca eficacia
fagocita todo acto memorable.

Y es engaño, y es burla de trilero
incapaz de burlar su propia ausencia
la existencia del culmen y del cero
o el agüero en acervo o en carencia.

No hay un todo, ni un nada, ni un bastante,
no hubo un antes, no habrá un lo que vendría,
nunca habría dispar ni semejante
en la ausente o fugaz tautología.

Cabe solo una idea en un momento,
un latido sin tiempo y oscilante
desarmado de ostento y argumento.


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domingo, 14 de enero de 2018

Los junios en cada invierno


Sé como ser - perfectamente - 
los junios en cada invierno.
Y cuando llega agosto
crecen mis hierbas escuálidas
- cuando consiguen hacerlo -,
anidan las víboras en los cauces
de mis ríos que se debaten
entre la muerte y la pausa,
y pasan de largo
los estorninos que nunca estaban.
¿Y en qué se quedó mi Sol?
¿Y dónde escondí tu nieve?
Aguardaré esparcido en los horizontes
de la promesa exhausta y enjuta
a que decidan los años correctos
enseñar a ser cuando toca,
o a que sepan si no en su falta
las tormentas más transgresoras
ahogar los junios.


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lunes, 25 de diciembre de 2017

La noche izada


Avanza mi galera, alejada
de himnos y leyes, de todo
atisbo de luz en tierra,
con su madera inyecta
en aguas de ébano.
Una canción de huesos
cosida de ron y pólvora
donde las patrias se olvidan
corona el poema errante,
y azota impune
los vientos que la encaran.
Mas sucumben mis ojos
de lobo al buscar hacia donde
ondea la maldita.
Desenvaino, y trazo en el aire
el tajo que mis difuntos
compusieron en su epitafio,
y con su amarre cercerado
zarpa el pendón terrible,
sediento sin duda alguna
de proclives despatriados.
Y contemplo mi mástil, ahora sí,
                              donde se iza inabarcable
                                                            la negra eterna.


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domingo, 10 de diciembre de 2017

Viernes


Lunes.
Aterrizo de pronto, con los pies
descalzos y las manos repletas.
Tropiezo, y ruedo de piedra
en piedra, hasta dar
con la correcta.
Es mi día paleolítico.
Sobrevivo en recolectas,
y hasta intento cazar
asiéndome a toda
rama, zarza o espino
para alzarme seguro
cuando las bestias
pueden conmigo.

Martes.
Abandono mi piedra
con una muesca en la mano
- que, si somos honestos,
no descubrí entonces -.
Monto mi fuerte
inexpugnable, donde aprendo
a sembrar y a caminar
en el suelo helado.
Al zanjar la empalizada
comienzo a escuchar palabras
que vienen de afuera,
o quizá de algún lugar
entre mis propias raíces.

Miércoles.
Tallo una puerta
en mi fuerte más amable,
y la dejo abierta,
y entro, y salgo,
sin que el marco se gaste.
El gesto da al lugar
la acústica necesaria
para que toda palabra resuene,
y me descubro respondiendo
en lenguajes ya olvidados
a cada brizna en la hierba,
a cada soplo en el viento,
a cada eco en los ocasos.
Resulta la muesca en mi mano
una fantástica brújula
para no perderme
ninguna aventura.

Jueves.
Me llevo la mano al pecho
en un despiste novato,
pues de inmediato
me quedo anegado
de su propiedad magnética.
Comienzo a andar de lado,
mirando siempre al norte,
lo que en suelo de hielo
se traduce en chichones.

V...
Cojo carrerilla,
doy un salto y alcanzo
el norte.
Comprendo enseguida que no
son suficientes mis piernas
para volver
a cualquier otro sitio.
Y mientras doy un sorbito
me pregunto si mueren
de sed los imanes
cuando se agota el agua
en su polo magnético.

Sábado.
Cuando más se espera la nieve,
llovió. A cántaros.
Me arrastra la riada
en su confusa vorágine
de ruina y adioses.
Me doy de bruces,
contra mi fuerte,
que luce aún intacto
pero con aire aturdido.
Como si la tromba de agua
hubiese intercambiado
la madera y la ceniza.
Como si mis pocas ventanas
fuesen a dar de pronto
al balcón de algún vecino
en algún país remoto.

Domingo.
Está por llegar
este día, pero no espero
de él gran cosa.
Nunca supo el domingo
ser moraleja adecuada.
De lo contrario
- y por fortuna -
jamás cabría escribir
más que en la primera
de las primeras semanas.

Lunes...


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jueves, 30 de noviembre de 2017

Homilía pirata


¡Madera bajo mis botas!
¡Conciertos de artillería
bravía en funestas notas!
¡Ondea la epifanía
del fin de la jerarquía
bruñida entre pergaminos,
que arpías y libertinos
tomaron por pleitesía!

¡Ya ruge nuestra amnistía!
¡Sucumben los calabozos
en la acuática homilía
de piratas y sollozos!
¡Y alzados ante los trozos,
velamos el cementerio
que atestigua que un imperio
se consume en sus esbozos!


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martes, 28 de noviembre de 2017

La piel permeable



La primera vez que me alcanzó esa tormenta, 
recuerdo esgrimir un ingenuo
paraguas de camino al trabajo.
Lo cierto es que el día está horrendo,
lo que facilita concentrarse. Hoy debería
nadar en su torrente de gotas
como agujas candentes, en un mosaico
de rubor melifluo. Cuando partió
la nube, ¿o acaso es polución?
La confundo con niebla a veces,
sentado en mi puesto, donde
quise atraparla, virando
en mi barco de papel
rumbo al puerto que solo
la memoria alcanza. Mas mi viento
agita las persianas,
que están automatizadas
con un sensor que las mueve
en función de la altura del Sol, y ahora,
calado de la misma hiedra,
me busco en la tromba arco iris,
en los surcos que traza en la roca
la cafetera, que de no ser por ella
no habría mañana frágil,
pero eterno en los ahoras
de la vista al frente
y la piel permeable.


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jueves, 23 de noviembre de 2017

Doug


A Doug se le conoce como el Opaco.

En el reino de Ölmathz, a la edad de 11 años, todos los infantes son llevados a la Caverna de Mugratz. Montaña adentro, tras un leve descenso, se alcanza una amplia sala de bóveda natural. Por uno de sus extremos se cuela una intensa luz de matiz violáceo. El haz proyecta una sombra con propiedades únicas tras la persona que se coloca bajo su foco.

La llamada Sombra Gloriosa no guarda una escala lógica. No se mueve acorde al sujeto. Puede incluso proyectar personas u objetos que no están en la estancia. No es presente, no es futuro. No es deseo, ni esperanza. Es esencia. Es potencial. La Sombra muestra lo mejor de aquello en lo que puedes llegar a convertirte. Con dedicación, con talento innato, con decisiones. Entiende al sujeto, entiende al mundo, o más bien lo entiende de una forma que los mortales no podemos comprender.

La Sombra es meramente una sombra, en general difícil de interpretar para un observador externo. Por ejemplo, si el iluminado tiene potencial para convertirse en un guerrero formidable, en la gruta se proyectarán escenas de guerra. Quizá el sujeto derribando enemigos, o realizando complejas coreografías de espada. En cambio, si el iluminado tiene el potencial de convertirse en erudito, quizá la proyección sea una silueta inclinada sobre un escritorio, a todas luces insuficiente para hacerse una idea de la naturaleza de su posible trabajo. Sólo el iluminado comprende la verdad en la Sombra, en una dimensión más allá de la propia razón. La Sombra Gloriosa no inventa, no añade ni especula. Sólo ve, sólo cuenta. Las proyecciones no son ajenas al iluminado porque, de alguna forma, forman parte de él. Por ello, al contemplarlas, el sujeto no experimenta una sensación de revelación, sino algo parecido a recuperar un recuerdo. Las oscuras siluetas resuenan con su esencia y, a pesar de ser incomprensibles para otros, arrojan una certeza cristalina en el alma de quien se encuentra bajo el haz.

El secreto de la hegemonía tan duradera de los ölmer reside sin duda en su cultura del esfuerzo. Todo individuo que no persigue una meta con voluntad férrea es en general repudiado en sociedad. Se tolera el error, pero no el abandono o la desidia. Hay un doble motivo para enfrentar a los infantes a la Sombra Gloriosa. Por un lado, se busca dirigir sus pasos hacia ese brillante objetivo que podría hacer progresar Ölmathz. Por otro, se pretende cultivar desde una edad temprana su motivación para conseguirlo, inculcándoles que todo ölmer puede alcanzar un futuro glorioso. No obstante, a pesar que la ceremonia es pública y motivo de celebración, dada la difícil interpretación de las siluetas, se desconoce si esto es realmente cierto. Los ölmer no preguntan por la verdad en la Sombra al iluminado, a no ser que este decida voluntariamente compartirla. Y tal revelación no es común, ni siquiera en los círculos más íntimos. Si algún ölmer se ha visto a sí mismo como un fracasado irremediable, desde luego no lo ha contado. Pero existen ölmers fracasados. En general emigran, pues además de ser tratados como parias huyen del fantasma de sus propias expectativas.

Cuando Doug, el Opaco, se enfrentó a la Sombra Gloriosa a la edad de 11 años, ocurrió algo de lo que no se conocen procedentes. En lugar de dirigir su vista a la Sombra, Doug se quedó contemplando de frente el haz de luz. Tras él, su silueta se dibujó en la pared opuesta a la grieta. Se trataba de la sombra de un niño, inmóvil, de tamaño y pose acordes a la criatura que la proyectaba. Cuando Doug decidió darse la vuelta, su sombra hizo lo propio, como cualquier sombra procedente de un vulgar candelabro. El niño caminó sin prisa hacia el fondo de la caverna, acercándose a su silueta. Al alcanzar la pared, alzó su mano y la posó sobre la de su contraparte, que imitó a la perfección su gesto. Tras unos instantes en esta postura, Doug abandonó el foco de luz, con unos pasos seguros que resonaban entre el silencio tenso de todos los presentes.

Si bien el escepticismo y los rumores han rodeado a Doug desde entonces, nadie ha encontrado buenos motivos para considerar al Opaco un sujeto desconfiable. Comandante del ejército de Ölmathz y consejero en la corte del Rey Banthas a la edad de 24 años, podría incluso decirse que Doug encarna los ideales ölmer de esfuerzo y consecuente éxito.

Estamos muy lejos de comprender cómo funciona la Sombra Gloriosa. Lo que parece claro es que la gruta en sí no tiene nada de especial, sino que es esa luz violácea, sea lo que sea lo que la genera, la que proyecta la Sombra Gloriosa. En el proceso, la luz atraviesa literalmente el cuerpo de la persona y se refracta formando esas imágenes. Es por ello que a Doug le conocen como el Opaco. Los sabios, a falta de una explicación mejor, defienden en general que hay algo en Doug que no permite que esa luz lo atraviese, y por tanto se produce una sombra corriente.

Si me preguntas a mí, te digo que se equivocan. Si sólo fuese una cuestión de “opacidad”, aquel niño hubiera estado tan sorprendido como todos los que allí estábamos. Doug siempre tuvo algo en la mirada… o quizá siempre le faltó algo en la mirada. Creo que la ceremonia de sus 11 años funcionó igual de bien que con cualquier otro maldito crío. Y ahí está el problema. Creo que aquel día todos vimos la Sombra Gloriosa de Doug. Porque de algún modo, cuando le tengo cerca, cuando le miro a los ojos… siento que es una sombra lo que me devuelve la mirada.


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