viernes, 18 de enero de 2019

En la niebla



No acierto a reconocer como nuestra la región de mis anhelos que orquestas y personificas. Te adivino propia en lo más profundo, cierto y oscuro de los pozos tan dispares en que nos hemos deslizado, pero ajena en el diálogo - exiguo pero repleto -  con el que eliges alcanzarme.

No deseo ni soy capaz de rechazarte cuando escoges que te acepte. Cultivas y sacias efímeramente una sed de la que soy perenne consciente. Me abandono, sin fisuras o pliegues, a exprimir cada segundo compartido, incluso obviando - inusualmente - la certeza de tu fugacidad irremediable. La añoranza no tiene cabida. Las preguntas vendrán más tarde. Las preguntas vendrán ahora. ¿Dónde estás? ¿Por qué eres? ¿Qué propones que soy? ¿Cuándo sueñas?

Más allá de tu intención - que aún presumiré como mía - es la primera vez que rescato de este océano de incógnitas la que ahora nos expongo: ¿Debería, acaso, corresponderte?  ¿Debería desbaratar el dogma de tus modos, para tratar de advertir si acaso es que expiamos diferentes conciencias en un mismo rincón nocturno?

Pienso que esto no es más que un sutil y prudente paso hacia la locura. Pero se me escapa - en el sentido más literal posible - en qué lugar nos coloca eso.

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miércoles, 16 de enero de 2019

La maldición del dragón



Alborea un fragor involuntario,
un vocablo de fe desdibujada,
repentino, una infame desbandada
reencarnada en estrépito incendiario.

Alumbrando un ardor tan temerario,
la garganta vencida y descarnada
que inspirando temor con su andanada
enmascara su indómito calvario.

Se debate el dragón incomprendido
entre el caos de lo propio o de lo ajeno
desatado en su aliento sanguinario.

Y a la ausencia del grito proferido
fluye el magma abrasante hacia su seno,
sucumbiendo en secreto de sumario.


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lunes, 10 de diciembre de 2018

Polvo



El asunto
es salvajemente simple.

No quedará un solo
ápice de atisbo
de cuanto hayas llovido
a poco que despistes
la vista al cielo.

Elige con descuido
si desvanecerte
entre violentos monzones
o salvar cada gota
para el peor verano.
O acaso ahogarte en la niebla
exigua y contingente.

O quizás emplea toda
la atención - humanamente
posible - en desoirme.
Seguirás pisando, seca,
la tierra que te aguarda.


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miércoles, 7 de noviembre de 2018

Fragmentación



Perecen los brazos
desperdigados
por orillas enfrentadas.
Las piernas atoradas
en conocidas simas
de magma monótono.
El tronco flotando
y despojado
de cualquier raíz,
con el pecho desecho
y al acecho de un viento
inerte.

Y es entonces que advierte
la testa desvalijada
- con la mirada sumergida
entre hermanos de azar - 
que nunca dará camada
como la estrella de mar.


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jueves, 30 de agosto de 2018

Recopilatorio del Camino Primitivo

La gente de colores (Bodenaya)



No es tan sencillo perderse. El mundo está hecho de forma que caminas sobre un fundido en negro, con unas pocas luces anunciando las direcciones que han de ser seguidas. Las menos veces aparece alguna bifurcación, una elección tímida de transcendencia más bien acotada. Seguimos esas luces mientras rebosamos -presunta- opacidad.

Por suerte, de cuando en cuando, tropezamos con la gente de colores. Ellos no son otro punto de guía. No son una opción. Son un charco confuso formado por los tonos más contagiosos, guardando la enseñanza de que no hay enseñanza final o suficiente. La de que no es una sombra insondable lo que se encuentra al desabrigo de las guías, si no un velo endeble, desvelable por el brazo lo bastante valiente, que esconde a la vista preciosas incertidumbres. La gente de colores son “perderse” al fin, para así encontrar tu hogar en cada rincón del infinito.


Esencia (Grandas de Salime)




¿Que tas contemplando’l paisaje? Yo soy de Galicia. Tuve en Inglaterra también, en Oxford. Ibas en esos trenes de madera de cuando la guerra. Nun valían, eran duros, pero bueno... Ya por la Argentina también tuve. Pero ahora cansey de tanto viaje. Ahora gustame tar en casa. Eiquí ye duro, pero… Ahora los jóvenes tan apijotaos. Nun jugaron ya quedaron apijotaos, nun discurren con tanta maquinita. Las ciudades nun valen muito. Paré que tas en una colmena, si nun ye problemas co’l del tercero ye co’l otro. Ya tó’l día apurao. Ya pa la gente mayor ye peor. Llévanlos que paré que van morrer, ya cuando vuelven reviven. Cangas ta eiquí a la vuelta. Los de Cangas vinían mucho, después del Carmen, a dormila. Vinían con una furgoneta pa delante’l mio bar. Ahora ya no, ahora ya toy jubilá, nun tengo bar. Traían comida, ya cantaban, ya de tó. Ahora nun vienen ya. Vien muita gente fadiendo’l Camino. A veces confúndense ya tiran por eiquí parriba. Yo si eso pego-ys la vuelta porque danme pena, vienen cansaos ya. Son dos kilómetros subir ya dos bajar. Pregunto-ys, ¿va pa Santiago? Pues pegue la vuelta. Pero bueno… ye así.
Ten buen viaje.


Verdad (Lugo - As Seixas)




Pueblan el hueco del silencio
asaltos de verdad recóndita
ululando al abrigo de la noche,
lumbre en el ojo cerrado,
alas de andada derrota.


Acertijos (As Seixas - Melide)




Viajan las manos vacías
de respuestas, y los cayados
pregonan con silencio rítmico
el final de las preguntas.
Se vuelven ubicuas las pistas,
como si solo hubiese una
manera de resolver
nuestros distintos acertijos.


¿Para qué sirven las piernas? (Santiago)




¿Y si las plantas tuviesen piernas? ¿Se marcharían los cactus a la Antártida? ¿Quizá las algas a las cordilleras? ¿Qué lugar elegirían, si acaso eligiesen, los ubicuos espinos? 
Creo que ninguno tiene piernas porque ya son, siempre, en su mejor y único lugar. ¿Tenemos lugar, acaso, quienes sí las tenemos? Quizá no lo tengamos. Quizá sea el universo a nuestro alcance. Quizá sean las huellas de aquellos que ya exploraron para nosotros el lugar más plácido. 
Yo soy de los que piensan que tenemos un lugar acotado, pero de tamaño, forma y posición mutables. Somos en él completos y primordiales, como el más milenario de los árboles. Pienso que nuestros brazos están para cuidarlo, nuestras almas para reconocerlo… y nuestras piernas para perseguirlo.


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viernes, 29 de junio de 2018

Brebaje



Me encuentro mareado y
apoderado de algún brebaje
ajeno.
Atisbo mis muchos dedos
más largos que nunca,
y mi cabeza - en cambio -
tan descabezada
que no atino a inyectarlos
en la garganta adecuada...


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domingo, 24 de junio de 2018

Comburente



No es sino la derrota indemne
descendiente del inerte descuido
el tesoro que habita el ladino
cofre de la inacción desmedida.

Sea el silencio el comburente
de la llama encadenada
y la llama misma el combustible
tan próximo
e inagotable en el postrero
alcance de la razón finita.


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viernes, 25 de mayo de 2018

Barcos en el diluvio


Llueve la verdad vencida
ajena al paraguas cerrado que sostiene
mi mano llena de cabriolas.
Fluye desde la raíz
hasta la punta del pensamiento,
donde aguarda oscilante una excusa
para rendirse madura y líquida
al abrazo del verano.

Siempre supieron
flotar mis pies de madera
en las corrientes más dispares,
y aprende mi pecho de tela
a henchirse por esos lares
en los que el viento espera.


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viernes, 11 de mayo de 2018

No Leí Nada y No Te Creerás Lo Que No Sucedió



Hoy ha sido un día
muy divertido. He resuelto
muchos enigmas
al alcance de pocos
genios en este plantea.
He aprendido
diez cosas de muchas cosas
que no me interesan
pero estaban destacadas
como muy interesantes.
Me he metido a leer prensa
y me he sabido
librepensador, audaz crítico, contracorriente,
al descubrir
todos esos troles
con sus irreverentes zascas
(¡Algunos incluso eran políticos!).
Aterricé en investigaciones
de ánteses y despueses,
y ahora ya conozco
las tronchantes expresiones
de virales perdedores
previas a sus épicas trastadas,
y formo parte del selecto
club de expertos
que ha visto
a las famosas sin maquillaje.
Es muy selecto, porque ellas
- tan poderosas -
no quieren que lo sepamos.
A veces tampoco el gobierno.
Además he hecho
unos fantásticos tests
conque ya puedo deciros
cuál es mi princesa Disney.

Un instinto censurable
me ha hecho hacer click
en algo de unos atentados
en Oriente Medio,
y no se qué manifestaciones
de no se qué pensiones.
No entendí mucho,
pero no quise
leer más.
Porque hoy ha sido 
otro día
muy divertido.


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martes, 8 de mayo de 2018

Identidad



Es la vana antorcha
en la cueva eterna e insodable
que culebrea paciente hacia el incendio
del brazo que la sustenta,
y se propaga inefable en la tierra
que pisamos, y en el aire
que volamos apenas.

Es la orden última
a la mano que sostiene
la daga contra el propio cuello,
cada brizna de helado fracaso
en la vasta taiga
de frondoso cometido.

Es la pregunta que anega el cielo
en el ocaso de la razón fugada,
secuestrando con cautela
las alas de arena que brotan
de las desérticas espaldas
acorazadas de incertidumbre.

¿Soy... o sólo estoy?


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