sábado, 9 de marzo de 2019

Confidentes



Son conocidos todos
mis parajes secretos
por una muchedumbre
de livianos confidentes.
De tan discretos,
incluso se sugieren
en miradas ligeras
inmunes a cualquier
chisme.

Y yo confío
que ninguno es de esos
cronistas pajarillos.


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sábado, 2 de marzo de 2019

Motín en la nada


Traidores a la ley ausente
usurpan el timón del barco
nublados de memoria estanca.
Otean rabiosos,
moribundos de puertos pretéritos
bramando en la noche sorda.
Ruinoso motín demente
enterrado de mar eterna.


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martes, 26 de febrero de 2019

EPNI (Excremento Planeador Nítidamente Identificado)


Ayer, un pájaro
me cagó la cabeza.
- tuve incluso que marcharme
de dónde estábamos -.
De camino a mi nuevo asiento
pensaba en el poder inalcanzable
de mi alado bombardero,
pues aún sin ser mi ánimo
no me encuentro ni remotamente,
capaz de devolverle el gesto.

Y así me crucé con unos chuchos
exhibiendo modos similares
pero con marcado estilo mamífero,
y advertí en su técnica 
-  más lenta y menos plástica -
un olor, tamaño y fuerza
de largo superiores.
Quizá sea el raquitismo
el pago ineludible de querer
expeler desde tan arriba.

Y así proseguí, en apariencia
ya limpio - pero con caca
bajo la superficie del pelo -,
con renovado interés, eso sí,
en enfrentarme a los disparos
de algún vulgar rinopótamo.


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lunes, 21 de enero de 2019

Anuncios de colonia



Ahora sí, desde luego, cuenta usted con mi voto.

¡Por retar al enemigo!
Y (des)hacer lo que sea
que seguramente no
haya (des)hecho el enemigo.

Por haber rebuscado
de entre todas las palabras
las más bonitas del mundo
- supongo que por eso las usa
de respuesta a cualquier pregunta -.

Porque es usted tan moderado...
y el cambio, y la reconquista,
y el genio malabarista
que defiende mis fronteras
de panteras y trapecistas,
de hippies con riñoneras,
de fascistas neo-comunistas
y turistas sin sus carteras.

Por su esfuerzo tan notorio
en llenar mi sencilla oreja
de verdad sin envoltorios,
de avalorios y accesorios
para mi moral uniceja,
que si usted me la corteja
con canciones de bandera,
terroristas, subvenciones
y de brujas a la hoguera,
bajaré mis pantalones
a la altura de mis... convicciones,
y saldrán de mis calzoncillos
al son de sus estribillos
papeletas a borbotones
hasta que le hagamos ganar
- aunque salgan de los rincones
que utilizo para... adelgazar -.

Ay, Jesús...

Disculpe si me he excedido
con mi rimar destartalado.
De por normal comedido
quizá me haya exaltado
poseído de su argumento,
que me lo enuncia en un momento
tan delicado...
con las líneas divisorias
y las glorias del pasado,
con fugados futbolistas
y un artista descocado,
y algún banco en bancarrota,
y quizá alguna derrota
en que usted ya no me insiste,
pues ni loco se resiste
a que se me pase el susto.
Y por eso me disgusto.
Y es que cuando todo apesta,
me molesta, me endemonia,
que algunos aún no compren
sus anuncios
de colonia.


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viernes, 18 de enero de 2019

En la niebla



No acierto a reconocer como nuestra la región de mis anhelos que orquestas y personificas. Te adivino propia en lo más profundo, cierto y oscuro de los pozos tan dispares en que nos hemos deslizado, pero ajena en el diálogo - exiguo pero repleto -  con el que eliges alcanzarme.

No deseo ni soy capaz de rechazarte cuando escoges que te acepte. Cultivas y sacias efímeramente una sed de la que soy perenne consciente. Me abandono, sin fisuras o pliegues, a exprimir cada segundo compartido, incluso obviando - inusualmente - la certeza de tu fugacidad irremediable. La añoranza no tiene cabida. Las preguntas vendrán más tarde. Las preguntas vendrán ahora. ¿Dónde estás? ¿Por qué eres? ¿Qué propones que soy? ¿Cuándo sueñas?

Más allá de tu intención - que aún presumiré como mía - es la primera vez que rescato de este océano de incógnitas la que ahora nos expongo: ¿Debería, acaso, corresponderte?  ¿Debería desbaratar el dogma de tus modos, para tratar de advertir si acaso es que expiamos diferentes conciencias en un mismo rincón nocturno?

Pienso que esto no es más que un sutil y prudente paso hacia la locura. Pero se me escapa - en el sentido más literal posible - en qué lugar nos coloca eso.

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miércoles, 16 de enero de 2019

La maldición del dragón



Alborea un fragor involuntario,
un vocablo de fe desdibujada,
repentino, una infame desbandada
reencarnada en estrépito incendiario.

Alumbrando un ardor tan temerario,
la garganta vencida y descarnada
que inspirando temor con su andanada
enmascara su indómito calvario.

Se debate el dragón incomprendido
entre el caos de lo propio o de lo ajeno
desatado en su aliento sanguinario.

Y a la ausencia del grito proferido
fluye el magma abrasante hacia su seno,
sucumbiendo en secreto de sumario.


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lunes, 10 de diciembre de 2018

Polvo



El asunto
es salvajemente simple.

No quedará un solo
ápice de atisbo
de cuanto hayas llovido
a poco que despistes
la vista al cielo.

Elige con descuido
si desvanecerte
entre violentos monzones
o salvar cada gota
para el peor verano.
O acaso ahogarte en la niebla
exigua y contingente.

O quizás emplea toda
la atención - humanamente
posible - en desoirme.
Seguirás pisando, seca,
la tierra que te aguarda.


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miércoles, 7 de noviembre de 2018

Fragmentación



Perecen los brazos
desperdigados
por orillas enfrentadas.
Las piernas atoradas
en conocidas simas
de magma monótono.
El tronco flotando
y despojado
de cualquier raíz,
con el pecho desecho
y al acecho de un viento
inerte.

Y es entonces que advierte
la testa desvalijada
- con la mirada sumergida
entre hermanos de azar - 
que nunca dará camada
como la estrella de mar.


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jueves, 30 de agosto de 2018

Recopilatorio del Camino Primitivo

La gente de colores (Bodenaya)



No es tan sencillo perderse. El mundo está hecho de forma que caminas sobre un fundido en negro, con unas pocas luces anunciando las direcciones que han de ser seguidas. Las menos veces aparece alguna bifurcación, una elección tímida de transcendencia más bien acotada. Seguimos esas luces mientras rebosamos -presunta- opacidad.

Por suerte, de cuando en cuando, tropezamos con la gente de colores. Ellos no son otro punto de guía. No son una opción. Son un charco confuso formado por los tonos más contagiosos, guardando la enseñanza de que no hay enseñanza final o suficiente. La de que no es una sombra insondable lo que se encuentra al desabrigo de las guías, si no un velo endeble, desvelable por el brazo lo bastante valiente, que esconde a la vista preciosas incertidumbres. La gente de colores son “perderse” al fin, para así encontrar tu hogar en cada rincón del infinito.


Esencia (Grandas de Salime)




¿Que tas contemplando’l paisaje? Yo soy de Galicia. Tuve en Inglaterra también, en Oxford. Ibas en esos trenes de madera de cuando la guerra. Nun valían, eran duros, pero bueno... Ya por la Argentina también tuve. Pero ahora cansey de tanto viaje. Ahora gustame tar en casa. Eiquí ye duro, pero… Ahora los jóvenes tan apijotaos. Nun jugaron ya quedaron apijotaos, nun discurren con tanta maquinita. Las ciudades nun valen muito. Paré que tas en una colmena, si nun ye problemas co’l del tercero ye co’l otro. Ya tó’l día apurao. Ya pa la gente mayor ye peor. Llévanlos que paré que van morrer, ya cuando vuelven reviven. Cangas ta eiquí a la vuelta. Los de Cangas vinían mucho, después del Carmen, a dormila. Vinían con una furgoneta pa delante’l mio bar. Ahora ya no, ahora ya toy jubilá, nun tengo bar. Traían comida, ya cantaban, ya de tó. Ahora nun vienen ya. Vien muita gente fadiendo’l Camino. A veces confúndense ya tiran por eiquí parriba. Yo si eso pego-ys la vuelta porque danme pena, vienen cansaos ya. Son dos kilómetros subir ya dos bajar. Pregunto-ys, ¿va pa Santiago? Pues pegue la vuelta. Pero bueno… ye así.
Ten buen viaje.


Verdad (Lugo - As Seixas)




Pueblan el hueco del silencio
asaltos de verdad recóndita
ululando al abrigo de la noche,
lumbre en el ojo cerrado,
alas de andada derrota.


Acertijos (As Seixas - Melide)




Viajan las manos vacías
de respuestas, y los cayados
pregonan con silencio rítmico
el final de las preguntas.
Se vuelven ubicuas las pistas,
como si solo hubiese una
manera de resolver
nuestros distintos acertijos.


¿Para qué sirven las piernas? (Santiago)




¿Y si las plantas tuviesen piernas? ¿Se marcharían los cactus a la Antártida? ¿Quizá las algas a las cordilleras? ¿Qué lugar elegirían, si acaso eligiesen, los ubicuos espinos? 
Creo que ninguno tiene piernas porque ya son, siempre, en su mejor y único lugar. ¿Tenemos lugar, acaso, quienes sí las tenemos? Quizá no lo tengamos. Quizá sea el universo a nuestro alcance. Quizá sean las huellas de aquellos que ya exploraron para nosotros el lugar más plácido. 
Yo soy de los que piensan que tenemos un lugar acotado, pero de tamaño, forma y posición mutables. Somos en él completos y primordiales, como el más milenario de los árboles. Pienso que nuestros brazos están para cuidarlo, nuestras almas para reconocerlo… y nuestras piernas para perseguirlo.


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viernes, 29 de junio de 2018

Brebaje



Me encuentro mareado y
apoderado de algún brebaje
ajeno.
Atisbo mis muchos dedos
más largos que nunca,
y mi cabeza - en cambio -
tan descabezada
que no atino a inyectarlos
en la garganta adecuada...


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