domingo, 2 de junio de 2019

Parada en Abraxas




–    Sólo espero que hoy se acuñe algún mote memorable. Me encantaría saber a nuestra amada reina prometida con sir Jaime "Polla Al Aire" – comentó Aster, mientras golpeaba el suelo con un bastón imaginario, como si anunciase la entrada de alguien en un salón de alto copete.

–    Mejor sir Jaime "Media Polla". Que haya una mitad perdida podría explicar que se le haya quedado así – replicó Jane sin mirarle y luciendo una perversa sonrisa de lo más seductora –.  E incluso se parece a Messacotta.

–    ¡Touché!

Los motes, cuanto más sencillos y vulgares, mejor calan entre el populacho. Y también entre la alta alcurnia, por muchos pedos que se tiren. "Media Polla" sería sin duda un excelente candidato para perseguir a sir Jaime Messacotta hasta el fin de sus días. Aster se planteó vociferarlo en medio de la multitud cuando llegase el momento oportuno, a pesar del riesgo que eso podría entrañar.

El mercado del puerto de Abraxas estaba abarrotado ese día. El bullicio de tenderos y viandantes incluso impedía escuchar el romper de las olas contra el muro, apenas a unos metros de la plaza principal, núcleo de toda actividad. Los vendedores locales eran los que más alto bramaban las bondades de su mercancía, pero no los que recibían más atención. El mercado tenía una fama suficiente como para atraer a no pocos comerciantes de lugares remotos, especialmente navegantes. Algunos hacían escala de apenas unos días, mientras que otros atracaban por largo tiempo en la ciudad. De hecho, la mayor parte de operaciones en Abraxas no eran compras de lugareños, sino trueques de mercancía entre los propios marineros, que aprovechaban a llenar sus navíos de toda clase de víveres y alhajas antes de zarpar. Eso, al menos, si no contamos los hurtos como parte de las operaciones. En un lugar de tan alegre y variopinto caos, un puesto como el de Aster y Jane, con apenas una cesta de truchas y un informe saco alargado, pasaba del todo desapercibido. Las truchas ni siquiera estaban frescas. Se las habían comprado muy baratas horas antes a un pescador aronés, alegre de librarse de ellas.  El saco, ahora cerrado, contenía a sir Jaime Messacotta, prometido de la reina regente Alisa, desnudo, maniatado y sedado.

     –    Joder, me encantaría quedarme. Aún no tengo nada personal contra este imbécil, pero esta es una historia que querría contar yo, no que me contasen – se lamentó Jane con resignación.

     –   Te lo narraré con tanto detalle que creerás que soy tu propio recuerdo – respondió Aster con una indolente mueca de conformidad.

De acuerdo con el plan trazado, cuando el morador del saco comenzase a menearse, Aster debería ocultarse mientras Jane montaba su número para congregar a la plaza. Al menos hasta que el saco fuese demasiado vivaracho o la audiencia demasiado numerosa, lo que antes ocurriese. Llegado ese momento, Jane debería esfumarse y permitir un curso natural de los acontecimientos. No existían en Abraxas leyes específicas contra la suelta de nobles desnudos y drogados, pero parecía prudente no hallarse en el meollo de la cuestión cuando la gente atase cabos y llegase la guardia. Jane era la más ágil (y la de menor tamaño) de toda la tripulación, con lo que resultaba la más indicada para desvanecerse entre el tumulto. Además, llevaba una peluca y una camisola de más, para desprenderse de ambas en algún punto y mermar así las posibilidades de ser reconocida. Trucos de trilero aparte, quedarse en la zona, aún a cierta distancia, sería jugársela demasiado. La belleza salvaje e indómita de Jane no es sencilla de olvidar y podría ocurrir que alguien la reconociese, aún con sus vivaces ojos azules asomando bajo una cabellera distinta.

El caso de Aster era diferente. Él se encontraría fuera del foco de atención antes de que hubiese nada notable a lo que atender, y también contaba con su propio atrezo a base de camisa, barba postiza y un raído gorro de ala caída. Además, peligro a parte, Aster no se lo perdería por nada del mundo.

Ahora bien, ¿Qué hace un tan deplorable Jaime Messacotta en pleno mercado, inconsciente frente a unas truchas nada frescas, y a punto de someterse a la humillación de su vida? Lo cierto es que poco o nada tiene que ver con el torpe de sir Jaime. Aster y Jane…

…continuará, probablemente. 


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viernes, 31 de mayo de 2019

Parricidio



Declina el trono mal cubierto
en sangre, en duelo, en fe rasgada,
en sable hendido a mano amada,
ardid fatal, complot abierto.
E impune incurso, en voz alzada,
abole presto el sino incierto
a impío aserto en sacra ley
de vino al caliz, vid al huerto:
¡El Rey ha muerto! ¡Viva el Rey!


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sábado, 9 de marzo de 2019

Confidentes



Son conocidos todos
mis parajes secretos
por una muchedumbre
de livianos confidentes.
De tan discretos,
incluso se sugieren
en miradas ligeras
inmunes a cualquier
chisme.

Y yo confío
que ninguno es de esos
cronistas pajarillos.


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sábado, 2 de marzo de 2019

Motín en la nada


Traidores a la ley ausente
usurpan el timón del barco
nublados de memoria estanca.
Otean rabiosos,
moribundos de puertos pretéritos
bramando en la noche sorda.
Ruinoso motín demente
enterrado de mar eterna.


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martes, 26 de febrero de 2019

EPNI (Excremento Planeador Nítidamente Identificado)


Ayer, un pájaro
me cagó la cabeza.
- tuve incluso que marcharme
de dónde estábamos -.
De camino a mi nuevo asiento
pensaba en el poder inalcanzable
de mi alado bombardero,
pues aún sin ser mi ánimo
no me encuentro ni remotamente,
capaz de devolverle el gesto.

Y así me crucé con unos chuchos
exhibiendo modos similares
pero con marcado estilo mamífero,
y advertí en su técnica 
-  más lenta y menos plástica -
un olor, tamaño y fuerza
de largo superiores.
Quizá sea el raquitismo
el pago ineludible de querer
expeler desde tan arriba.

Y así proseguí, en apariencia
ya limpio - pero con caca
bajo la superficie del pelo -,
con renovado interés, eso sí,
en enfrentarme a los disparos
de algún vulgar rinopótamo.


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lunes, 21 de enero de 2019

Anuncios de colonia



Ahora sí, desde luego, cuenta usted con mi voto.

¡Por retar al enemigo!
Y (des)hacer lo que sea
que seguramente no
haya (des)hecho el enemigo.

Por haber rebuscado
de entre todas las palabras
las más bonitas del mundo
- supongo que por eso las usa
de respuesta a cualquier pregunta -.

Porque es usted tan moderado...
y el cambio, y la reconquista,
y el genio malabarista
que defiende mis fronteras
de panteras y trapecistas,
de hippies con riñoneras,
de fascistas neo-comunistas
y turistas sin sus carteras.

Por su esfuerzo tan notorio
en llenar mi sencilla oreja
de verdad sin envoltorios,
de avalorios y accesorios
para mi moral uniceja,
que si usted me la corteja
con canciones de bandera,
terroristas, subvenciones
y de brujas a la hoguera,
bajaré mis pantalones
a la altura de mis co...nvicciones,
y saldrán de mis calzoncillos
al son de sus estribillos
papeletas a borbotones
hasta que le hagamos ganar
- aunque salgan de los rincones
que utilizo para ca...talogar -.

Ay, Jesús...

Disculpe si me he excedido
con mi rimar destartalado.
De por normal comedido
quizá me haya exaltado
poseído de su argumento,
que me lo enuncia en un momento
tan delicado...
con las líneas divisorias
y las glorias del pasado,
con fugados futbolistas
y un artista descocado,
y algún banco en bancarrota,
y quizá alguna derrota
en que usted ya no me insiste,
pues ni loco se resiste
a que se me pase el susto.
Y por eso me disgusto.
Y es que cuando todo apesta,
me molesta, me endemonia,
que algunos aún no compren
sus anuncios
de colonia.


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viernes, 18 de enero de 2019

En la niebla



No acierto a reconocer como nuestra la región de mis anhelos que orquestas y personificas. Te adivino propia en lo más profundo, cierto y oscuro de los pozos tan dispares en que nos hemos deslizado, pero ajena en el diálogo - exiguo pero repleto -  con el que eliges alcanzarme.

No deseo ni soy capaz de rechazarte cuando escoges que te acepte. Cultivas y sacias efímeramente una sed de la que soy perenne consciente. Me abandono, sin fisuras o pliegues, a exprimir cada segundo compartido, incluso obviando - inusualmente - la certeza de tu fugacidad irremediable. La añoranza no tiene cabida. Las preguntas vendrán más tarde. Las preguntas vendrán ahora. ¿Dónde estás? ¿Por qué eres? ¿Qué propones que soy? ¿Cuándo sueñas?

Más allá de tu intención - que aún presumiré como mía - es la primera vez que rescato de este océano de incógnitas la que ahora nos expongo: ¿Debería, acaso, corresponderte?  ¿Debería desbaratar el dogma de tus modos, para tratar de advertir si acaso es que expiamos diferentes conciencias en un mismo rincón nocturno?

Pienso que esto no es más que un sutil y prudente paso hacia la locura. Pero se me escapa - en el sentido más literal posible - en qué lugar nos coloca eso.

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miércoles, 16 de enero de 2019

La maldición del dragón



Alborea un fragor involuntario,
un vocablo de fe desdibujada,
repentino, una infame desbandada
reencarnada en estrépito incendiario.

Alumbrando un ardor tan temerario,
la garganta vencida y descarnada
que inspirando temor con su andanada
enmascara su indómito calvario.

Se debate el dragón incomprendido
entre el caos de lo propio o de lo ajeno
desatado en su aliento sanguinario.

Y a la ausencia del grito proferido
fluye el magma abrasante hacia su seno,
sucumbiendo en secreto de sumario.


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lunes, 10 de diciembre de 2018

Polvo



El asunto
es salvajemente simple.

No quedará un solo
ápice de atisbo
de cuanto hayas llovido
a poco que despistes
la vista al cielo.

Elige con descuido
si desvanecerte
entre violentos monzones
o salvar cada gota
para el peor verano.
O acaso ahogarte en la niebla
exigua y contingente.

O quizás emplea toda
la atención - humanamente
posible - en desoirme.
Seguirás pisando, seca,
la tierra que te aguarda.


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miércoles, 7 de noviembre de 2018

Fragmentación



Perecen los brazos
desperdigados
por orillas enfrentadas.
Las piernas atoradas
en conocidas simas
de magma monótono.
El tronco flotando
y despojado
de cualquier raíz,
con el pecho desecho
y al acecho de un viento
inerte.

Y es entonces que advierte
la testa desvalijada
- con la mirada sumergida
entre hermanos de azar - 
que nunca dará camada
como la estrella de mar.


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