viernes, 14 de abril de 2017

Siria


No mata nuestra lluvia,
porque es lluvia.
Pero a veces la Dama Ciega
resentida y anciana cede
su venda a la indemne Parca,
y el mismo cielo que llora
con agua rasgada de ausencias,
y el mismo cielo que riega
mi pluma con voces ajenas,
derrama voraces venenos
sobre alientos desamparados.

Sangro mi tinta harapienta
de palabra imberbe y hendida
sobre aquellas bípedas nubes,
infectas en la propia hojalata
que sus borrascas esparcen.
Mas no les mata la tinta,
porque no viven.


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jueves, 6 de abril de 2017

Hoguera



Yacemos amedrentados,
apilados como tocones
en un círculo de piedras.
Estacas de nuestra madera
elevan sobre nosotros
lechazos con un semblante
impropiamente plácido.
Son las mismas bestias
(con sus pezuñas incapaces)
quienes arrojan la cerilla
sobre la hoguera inerte
que jamás comienza.

¿Acaso es ceniza y no savia
lo que en nuestras vetas discurre?


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martes, 4 de abril de 2017

Nuestro barco



Conozco mi barco, que es el tuyo.
He sido capitán cuando tú eras tripulante,
y seguido tus comandas como aprendiz imberbe.
He sido bardo en las noches
y papel mojado en las mañanas,
por todas las veces que fuiste
laúd, oyente, tinta e incendio.
Fregamos juntos la cubierta,
aunque de cuando en cuando me escaquee.
Como polizonte desvergonzado,
puede que hasta en uno o dos lances
haya robado tu vigilia
con secretos breves y ciertos.
Recuerdo pensarte en tierra,
casi siempre frío como una cueva,
pero también anegado de impropios
rubores en mi lóbulo izquierdo.

Es la que es nuestra brújula,
de incontables nortes y aguja salada,
y es su tutela insensata
la que perpetra en ocasiones
que compartamos el camarote,
que confrontemos con los aceros,
que nos arrojen por nuestra borda,
y que – justamente – lo contrario.

Y heme aquí, encaramado al mástil,
desnudo de mar y repleto de aire,
asegurando todos los cabos
para cuando parezca llegar el tiempo,
allá donde atraques, allá cuando seas,
en que abordemos al fin tu barco…
                                                  … que es el mío.



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lunes, 13 de febrero de 2017

Tras el bedelio

 


Entre azares de frágil estampida
y embozadas en brillos suplicantes,
trastabillan ajados caminantes
contra briznas de tierra prometida.

Enseguida comienza la batida
de avizores y sórdidos rumiantes
que devoran ahoras en los antes
y durantes en fe sobrevenida.

Despojados de ornatos apremiantes
culebrean cetrinos evangelios
a los pies de medrosos peregrinos.

Mas purgado el camino de bedelios,
se confiesan sus cojos Rocinantes
aludidos gigantes y molinos.


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viernes, 10 de febrero de 2017

Mis guantes



El chico esbelto del ático aguardaba en el ascensor. Tras cuatro pisos comenzó a hablar del tiempo. Su voz ausente propagaba madera astillada por la espalda. Dijo que le gustaban mis guantes. Cuando quise mirar mis manos desnudas oí un golpe acolchado. Él se agachó a coger algo. Traté de pulsar el botón de abrir la puerta, pero sólo logré ensangrentar el panel con mi cúbito impotente.


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Microrrelato seleccionado para publicar en la antología: III Concurso de microrrelatos de terror "Microterrores"

Entidad organizadora: Diversidad literaria


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jueves, 2 de febrero de 2017

Maese tontolaba



Me dirijo a usted, maese tontolaba,
erudito excelso en la alquimia
que transforma la forma cuidada
en redención de cualquier pecado.

Me dirijo a usted, borrego empecinado,
aquejado y corroído
de incivismo imperdonable.
Pudiera ser que mi pluma
otrora púdica y recta
se haya empapado en frascos
de vulgar y tóxica tinta,
licuada sin duda alguna
de aquella cloaca en que expela
el demonio más indigesto.

Me dirijo a usted, peinapiedras peripuesto,
porque sólo puedo
dirigirme a usted,
armado como estoy
de lienzos contra sus brochas,
de espaldas contra sus fustas,
de puerros contra su piara.

Me dirijo a usted, longaniza majara,
para agradecer insinceramente
el esmerado trazo,
el exquisito verbo
y la razón medida
empleados en sus misivas
pregonando comparecencias
de sus botas reforzadas
en nuestros culos dispuestísimos.

Atentamente, y sin otro particular,
Licaón


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lunes, 30 de mayo de 2016

Aguarda





Llegamos al encuentro
con las almas unánimes.
Eslabones huérfanos,
nos fundimos en grises
cadenas fraternas
de temple arruinado,
empapada como está
nuestra sangre de hierro
de sollozos prematuros.
Candados desconcertados,
fracasan las manos
en descubrir los cierres
de sellar ausencias.

Empecemos, al fin,
aunque falte uno
que esta vez no llega.
Pero vamos, al fin,
pues quizá ya estuvo
mas se fue y aguarda
donde nadie falte,
donde sobra el tiempo,
liberados, al fin,
de cualquier agenda.


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miércoles, 20 de enero de 2016

Crisálidas



¿Para qué servimos?
Juramos la pluma
a una sed rasgada
que amaña
verdades borrosas, miradas
con lupas de cristales
llovidos.

Tal vez en tinta seamos
crisálidas, gérmenes de un vuelo
que hoy por hoy
a esta oruga
                            se le escapa.


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sábado, 16 de enero de 2016

El río que nos compone



            Pacientes rocas aguardan
            en el lecho del río
            que nos compone.


Las aguas, indómitas,            
trazan cabriolas en los rápidos,            
se envalentonan en tormentas            
amansan en avezados cauces.            
Esparcen natural desorden,            
de fuerza desbordante y belleza longeva,            
 de peligro irremediable y germinante vida.            


            Mientras, resignadas, las rocas aguardan
            en el lecho del río
            que nos compone.
            Pasan las gotas y el tiempo
            descartando las enclenques y vanas,
            desnudando las más enraizadas
            amoldando las más implacables.


Mas las aguas, indemnes,            
discurren dulces y decididas            
perdiendo en baches e inanes desvíos,            
ganando en caudal y agallas,            
en anocheceres y despertares            
de luz reflejada y armónico arrullo...            

hasta tornarse, honestas,                         
cálidas como un milagro,                                      
en mar eterno.                                                   
                    

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viernes, 9 de mayo de 2014

Luz embalsamada



No hay respuesta a la voz encaramada
sobre riscos de mármol inmutable
y plomiza verdad acostumbrada.

No haya paz la oración desparramada
que destila lamento inalcanzable
para diosa en su Tártaro encerrada.

No hace mella la fe envalentonada,
cuando en galas de arrojo irreprochable
sangra verso y sucumbe desangrada.

Flotan vanas pupilas en la nada,
pues arrecia la noche inevitable,
predadora de luz embalsamada.


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