viernes, 24 de mayo de 2013

Te propongo un pacto


Y nos quedamos, al fin, a solas.
Purgamos ahora en íntima sal
las marcas de eslabones que en secreto acuerdo
cosimos a mis muñecas y tu presencia a medias.
Dolemos los recuerdos de atropellados silencios,
de palabras vacías e inventadas,
de grotescos cadáveres de verdades.

Al fin, a solas, te propongo un pacto:

Habla por mi mano, que yo arderé
por tus ocasos de inflamable piedad.
Mira en mis pupilas, que serán
de nubes novatas y cerros gastados.
Anda en mi camino, pues prometo
llover en los ríos,
bailar con los rayos,
fundirme en la roca,
no ser en el aire.

Vive, sin recato, en mi lugar,
viento de mis alas,
madre de mis hijos,
fragua de mi barco.

lunes, 13 de mayo de 2013

Presente de bribones



Escuchaste con ávida indulgencia
disparates de absurdas dimensiones
que alimañas de todos los rincones
murmuramos por sacra penitencia.

Derrocaste en ansiada providencia
los monarcas lastrados de galones
que impregnados en mantos de sermones
legislaban con cíclica indolencia.

Y aun propones, baliza en la demencia,
voz hendida y la pluma hecha jirones,
rubricar pertinente impertinencia.

Redentora y punzante irreverencia,
blande el alma, presente de bribones,
como ajada y frugal correspondencia.



lunes, 6 de mayo de 2013

Tinta y acero



Innoble demonio al timón.
Infame a la par que certera
se esgrime la vil calavera
que impera en el negro blasón.
Titánica y roja galera,
fantasma de tinta y acero,
doblega la mar en postrero
zarpazo de podre madera.



lunes, 22 de abril de 2013

Detonante del silencio




Disculpa mi mirada marchita
por su pleitesía no fingida.
Lagunas en mi conciencia,
nunca fue mi intención
que aquella lacónica huida
se erigiese de forma alguna
detonante del silencio.



miércoles, 3 de abril de 2013

A mi río (de su afluente)



Se acicala la duda intransigente
frente a espejos de hiriente letarguía,
travestida e imprudente profecía
esculpida en arcilla inconsistente.

Van impunes delito y delincuente
por impropia y demente letanía,
que en candente expiación reconocía
magistrado novato y negligente.

Desvaría el poeta incongruente
sobre escritos de inocuas homilías
custodiados por ocre penitente.

Obstinada verdad por recurrente,
muere el paso, el pasar, los pasarías,
corre el río y salpica su afluente.





PD: ya sé que "letarguía" no existe, es letargia... denunciadme ;)

jueves, 14 de febrero de 2013

Ven


Escucha bien lo que voy a decirte,
porque será de las pocas veces
que prohíba a la rima
disfrazar lo que ha de ser dicho.
Escúchalo,
porque habrá palabras sin mañana,
que no son,
que serán cuando les digas.
Escucha porque a veces
no es suficiente
callar.
Escúchalo...
Por favor,
ven
y escúchame.

miércoles, 13 de febrero de 2013

No hay amnistía



Aciago tornaba el viento
en tórrida bienvenida,
fugaz el impar aliento,
frecuente la faz rendida.
Clamaba la mar partida
por ríos descomunales,
famélicos comensales
a mesas de exigua vida.

Tañía la fe cosida
al negro blasón retante,
hipérbole enfurecida
de impávido navegante.
Erraba el ardor errante
de avernos adamantinos
su cauce por rudos sinos
de tránsito lacerante.

Demonios de afín semblante
citados a su homilía
tejían sin par flagrante
abismo de tez baldía.
Flamante verdad vacía
relatan diez mil occisos,
que ingenuos más que imprecisos
creyeron en la amnistía.

jueves, 17 de enero de 2013

Burbujas de petróleo



Es cierto, la recuerdo.
No se escondía en absoluto.
Yo leía, sobre aquel viejo tronco,
en astuto ritual de indiferencia.
Recuerdo que rompió mis gafas
con una pedrada impertinente,
como sana trastada,
pues soy consciente, formas aparte,
de que ya no las necesitaba.

Recuerdo el día en que se fue,
pues llovía, a cantaros,
pero no como para ahogarse.
Cuando cesó el chaparrón
la busqué en su maldito castillo.
Seguían allí sus guardianes.
Discutí largo con ellos, pues
rufianes tarados, sólo dejaron paso
al darse cuenta
de que ya no custodiaban nada.

Se me ocurrió volver al tronco
por si venía a buscarme,
aunque lo encontré quemado,
y absurdo.
Sentarme allí pasmado pareció,
no obstante, lo más sensato.
Esperé paciente,
hasta que llegaron los buitres,
y siguieron las brujas,
y aunaron sus garras,
y me echaron.

Discurrí, por aquel entonces,
 que algo tan brillante
sólo podría ocultarse
en el más opaco lugar.
Lo encontré, sin mucho esfuerzo.
Un mar inmenso e inmundo,
de fango insondable,
de brea fundida,
de burbujas de petróleo.
El aire era denso y pegajoso
así que aprendí a no respirar.
Me decidí a bucear en aquella
materia nauseabunda y lúgubre.
De suerte que, a saber por qué y cómo,
cuando ya debería haber muerto,
apareció una nube del fondo
que me sacó de allí volando.

Fue al fin, en el aire,
después de tanto buscar,
que la vi, de lejos.
Deliciosa como siempre,
pero de lejos.
Os diré donde se encuentra,
por si también la andabais buscando.
Ella siemrpe está
en el preciso lugar
en el que tú no estás.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Metáfora de una metáfora



Y se secaron.
Yacen ahora marrones, preciosas,
sobre losas acostumbradas.

Apenas llegar,
son ya ancianas piadosas;
puras y sabias, alzan sus alas
en efímero viaje, guarecidas
por soplidos incesantes, silenciosos.

Contornos disonantes preservan
su ser profano en voluble trazo
de caóticas grecas, tildadas
por dulce error de imprecisas.

Mientras, frágiles muecas cómplices,
en explícita ayuda, verdean
limítrofes relatos que adulan,
con irónica destreza,
conatos de existencia eterna.

Se esparcen, desaparecen;
inventan sobre ajeno tallo
moralejas imprescindibles,
resueltas, al fin y al cabo,
a ser el verso más bello
que, infalible, en su rima muera.

Sus sueños vueltos hacia afuera,
resta a la cima el peldaño
que desciende hacia el olvido,
inicuo apodo el de longevo,
temido el daño acumulado.

No es algo nuevo. Llegó el otoño
y se secaron.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Fábulas rotas



Transcrita en rotunda tinta
de público y gris glosario,
jamás distinta,
detalla el escenario
de pálidas derrotas.
Parcas notas,
enjambre entramado
de fábulas rotas,
sangrado
por ciegas voces.
Versos veloces
mueren.
¿Son atroces
porque hieren?
Sí.