sábado, 16 de enero de 2016

El río que nos compone



            Pacientes rocas aguardan
            en el lecho del río
            que nos compone.


Las aguas, indómitas,            
trazan cabriolas en los rápidos,            
se envalentonan en tormentas            
amansan en avezados cauces.            
Esparcen natural desorden,            
de fuerza desbordante y belleza longeva,            
 de peligro irremediable y germinante vida.            


            Mientras, resignadas, las rocas aguardan
            en el lecho del río
            que nos compone.
            Pasan las gotas y el tiempo
            descartando las enclenques y vanas,
            desnudando las más enraizadas
            amoldando las más implacables.


Mas las aguas, indemnes,            
discurren dulces y decididas            
perdiendo en baches e inanes desvíos,            
ganando en caudal y agallas,            
en anocheceres y despertares            
de luz reflejada y armónico arrullo...            

hasta tornarse, honestas,                         
cálidas como un milagro,                                      
en mar eterno.                                                   
                    

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viernes, 9 de mayo de 2014

Luz embalsamada



No hay respuesta a la voz encaramada
sobre riscos de mármol inmutable
y plomiza verdad acostumbrada.

No haya paz la oración desparramada
que destila lamento inalcanzable
para diosa en su Tártaro encerrada.

No hace mella la fe envalentonada,
cuando en galas de arrojo irreprochable
sangra verso y sucumbe desangrada.

Flotan vanas pupilas en la nada,
pues arrecia la noche inevitable,
predadora de luz embalsamada.


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sábado, 26 de abril de 2014

Instrucciones para volar


Ven conmigo, aquí dentro. Eso sí, asegúrate de no haber llovido, de no tener humedad encima. Ese tipo de agua se pega con fuerza a la piel, y es muy hábil haciéndote enfermar si se te seca encima.

Sólo túmbate, a mi lado, aquí dentro. Es buena idea que nos apoyemos en una pared. Para lograr esto que estamos intentando, hay que tener perspectiva y las paredes, a veces, sirven para darte perspectiva. Recortan el universo. Apoyado en una pared puedes observar todo cuanto te rodea, porque detrás tuyo, donde no deberías tener ojos, la pared se asegura de que no haya nada salvo ella misma.

Ahora que estamos tumbados y apoyados, mira el techo. He escogido este lugar porque parece que el techo está hecho de baldosas luminosas y, para tu debut de vuelo, seguramente sea lo más sencillo. Así es como aprendí yo. Casi sin querer, tu espalda se irá olvidando, con muy buen criterio, de que algo la sostiene. Es entonces cuando estarás flotando. Contemplarás tus pies alzados sobre un candente y lejano suelo de baldosas. Notarás como la gravedad deja de ser una fuerza inapelable, para transformarse en un intenso hormigueo dentro de tu pecho. Eso es lo que ocurre cuando consigues hacer añicos aquellas verdades engañosas que tenías por dogma. Cosas tan absurdas como que no se puede volar.

Puedo darte la mano, si quieres. Pero creo que es mejor que me la des tú cuando ya estés volando. Si te la doy antes, temo que llegues a la conclusión equivocada de que he sido yo quien te ha levantado, cuando eres muy capaz de hacerlo por tus medios. Si cuando estés arriba sientes el cielo demasiado amplio para explorarlo en soledad, estaré encantado de ir contigo. A mí me pasa. Por eso estoy aquí. Me gusta volar, pero más me gusta que me acompañes.


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martes, 18 de marzo de 2014

Es aterrador



Se esfumó la música,
barrote del silencio.
Encontré entre mis manos
inservibles cadenas
de metal inepto,
angustiadas, titilantes,
por su reciente oficio
de enjaular incendios.

El etéreo coloso,
liberado e indolente,
fluyó desparramando
su presencia dilatada.
Impregnaba todo aquello
que el oído alcanza
de intangible corcho,
de carbón quemado,
de inquietud celosa.

Es aterrador el silencio,
porque aunque esté
                                 te deja    
                                         a solas
                                                         con la luz
                                                                         o su ausencia.

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miércoles, 25 de diciembre de 2013

No ser tu poeta



Podría mudarme, como tantos otros,
a los ígneos ocasos,
a los fieros torrentes,
a las flechas gamberras.

Podría embaucarte, como es costumbre,
con canciones de faunos,
con arbóreas caricias
entre versos frondosos
de verdad emboscada.

Podría contarte historias
de piratas eternos,
quizá guardando en su cofre
de sangrados tesoros
el timón y el viento
de su vil galera.

Podría inventar un idioma,
o acaso recordarte
alguno ya oxidado,
para estudiar su forma,
para mentir sus frases
mientras criamos canas,
escondite insuperable
en inviernos perennes.

No es tan complejo, en realidad.
Podría encallar mi mano
en orillas de escuálida prosa
como rebelde vendetta,
que nunca podría
no ser tu poeta.


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viernes, 22 de noviembre de 2013

¡Tráela!


­Era una de esas ocasiones en las que sólo eres consciente de tus errores cuando el mundo que dejas a tu espalda deja de existir. Cuando las miradas cálidas y cómplices, la sincronía infinita, el átomo perfecto, implosionan en silencio, dejando una líquida nuca como inerte carcasa.

Me negué a dirigir la vista a la fatídica escena que se revelaba ante mí, consciente como era de que su densa gravedad trataba incansable de devorar cualquier indicio de esperanza, con la eficacia que sólo los tejidos oníricos te permiten alcanzar. Y me grité. ¿Qué otra cosa podía hacerme? Me grité desgañitadamente en una sala en la que sólo yo me escuchaba, en apariencia impertérrito, desde el otro lado. A medida que mi voz comenzó a resultar atronadora, las paredes y el techo, empáticos con mi desesperado reclamo, se estrecharon tratando de reflejar el sonido más rápidamente. La intimidad que nos rodeaba sucumbió con la paulatina y discreta aparición de anónimas siluetas que, impasibles, dirigían su mirada gélida hacia el cada vez más próximo extremo opuesto de la sala, donde yo parecía empeñado en fingir que no me estaba escuchando.

Llegado el punto en que el clamor se hizo casi insoportable, hice un gesto con el hombro con una cínica pose de indiferente concesión, señalando una puerta a mi derecha. De aquel hueco surgió un recuerdo de incontestable belleza y maquiavélica similitud con mi mitad perdida. Trató de atraerme y transportarme con explícito deseo, pero su mueca resultaba grotesca, y el hecho de que existiese un reflejo en el plano real ridículamente obvio. Me quedé observando mientras desaparecía, sin perderme de vista, y con una absurda expresión que parecía denotar confianza ciega en que seguiría sus pasos. Ella no tenía la culpa de estar allí. Pero alguien era culpable de haberla traído. Cuando desapareció por completo me volví hacia mí, conectado con las mismísimas entrañas de la tierra, para desparramar con volcánica furia los más cavernosos y lacerantes aullidos jamás emitidos por ser alguno.

Sonó una metálica bocina que me hizo levantarme y abrir los ojos en un lugar de largo menos prometedor y más despiadado.  No estaba dispuesto a darme por vencido, con que ignoré la bocina y cerré los ojos con letal decisión.

De inmediato volví a encontrarme con aquella sala de imparciales testigos, conmigo disertando monótonamente en el extremo opuesto. Con inabarcable arrojo hice acopio de todos los elementos que podía controlar y los moldeé para dispararlos en forma de vocablo inteligible contra mi contraparte, arquitecto y director de aquella burla:

 -       -      ¡¡¡¡TRÁELAAAA!!!!

Se hizo por un momento un silencio en el que todos, presentes y no presentes, se volvieron hacia mi combativo yo, expectantes. En esta ocasión descompuse mi fachada indiferente para dirigirme una mirada de colérico odio, desquiciado como estaba por el boicot continuado al que estaba sometiendo el plan. Pero, esta vez sí, me concedí mi petición. Más o menos.

Allí estaba ella, al fin,  pero unos 10 años más joven de lo que debiera. Pequeña, esmirriada, de nariz desproporcionada, cuidadosamente cubierta de acné y con unos preciosos ojos que delataban que te hallabas frente a un ser desgarradoramente único. Estaba llorando, naturalmente; la había asustado. Cuando cesó su llanto (pronto, antes de que me diese siquiera tiempo a decidir cómo consolarla), me acerqué, entre temeroso y arrepentido, y le pregunté:

-        -      ¿Te doy miedo?

Ella, con brillante inocencia, sonrió y contestó que no. Ajena por completo a mi presencia, se fue a jugar con alguien, o con algo.... no estoy seguro en realidad. Desde luego, no era eso lo que estaba esperando. Pero me permitió saber que en lo más profundo de aquel ambiguo y descontrolado plano había un lugar en el que su identidad se conservaba intacta… y, por tanto, existía esperanza de traerla de vuelta por completo. Observé como, en el otro extremo, había recompuesto mi expresión pétrea. Supe, no obstante, que era consciente de mi  victoria. Y supe, además, que era lo máximo que conseguiría en aquella ocasión… con que me di la vuelta y salí de la estancia.

Me encontré en un centro comercial en el que una especie de apisonadoras fregaban el suelo de forma automática. Y yo me empeñaba en subir las escaleras mecánicas caminando hacia atrás.  Y no me importó lo más mínimo. Y abrí los ojos. Y me di una ducha.

martes, 5 de noviembre de 2013

En su trino



Nocturnas aves mecen en su trino
albores extinguidos por despecho
de noches que en fanática franqueza
delatan qué es la luz y qué alumbrado.

Cerceran con su llanto adamantino
los tallos de quiméricos helechos
que ocultan con onírica firmeza
espinos de semblante lacerado

Doblegan el indómito destino
con cánticos de espíritus maltrechos,
certeros descartando la certeza,
tributos de su trance atribulado.

Fundidos en el basto y anodino
confín que en los sentidos se alcanza
avalan aciagos relatos
simpares en semejanza
a oscuros concordatos,
a rezos beatos
que si extrapolo
ya son sólo
conatos.

martes, 15 de octubre de 2013

Aves


Guarda el rumor de las aves
alejado de la necia tierra,
donde sus bípedos
intentan enjaularlo
alcanzados de belleza inalcanzable.



lunes, 23 de septiembre de 2013

Entre hermanos rotos


Aún se adivina
el agotado ocaso
en que veo mis palabras.

Las almas rotas se acercan,
solitarias, suspicaces, avergonzadas,
como vagabundos novatos.
Vienen dispuestas a delatar
su maltrecha salud
a los casuales presentes,
precio exigido y justo
con tal de soltar escombro
en el compartido horizonte.

Al llegar a mi orilla
de vistas privilegiadas
- pero sin ahogarte –
se abandonan a su herida.
Reciclan su recelo
en intimidad perfecta.
Sincronizan sus miradas
de esencias resonantes
en dimensiones ajenas,
donde los árboles
cobijan con su sombra
a amantes eternos.

Desaparecen mis palabras
junto con mis rotos hermanos
y me pregunto
si deberíamos parar
de pedir al Sol
que no se marche
y dejar nosotros
de dar vueltas.

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Esta entrada es un poco especial, en el sentido de que hasta ahora me he limitado a que cada una fuese un  poema sin ningún tipo de comentario, opinión o explicación. Pero he de romper esta tendencia para agradecer a Maria Isabel Romero Pérez que me haya concedido el premio Liebster =) 


Muchas gracias por ello y, sobre todo, muchísimas gracias por seguir pasándote por la galera en cada actualización... realmente me anima a seguir comprobar que sigues leyéndome y valorando lo que hago.

Maria Isabel mantiene un blog de poesía, http://mividaenunalibreta.blogspot.com.es/, y otro de prosa, http://lospensamientosdenieves.blogspot.com.es/. Os aconsejo a todos que visitéis ambos, porque ocurren dos cosas con esta chica: escribe muy bien y además lo hace cada vez mejor =) Esto lo avala el hecho de que, a pesar de que está empezando, son cada vez más los que se apuntan como seguidores de su blog o de su cuenta de google+. Te animo a seguir, pero sólo te lo digo para que sepas que me gustaría que sigas... porque tengo la sensación de que tienes la suficiente determinación como para echar esto adelante con independencia de lo que te digamos los demás ;)

¿Y qué es un Premio Liebster?

Pues se trata de un premio en cadena, para impulsar y promocionar los pequeños blogs que están empezando o que realmente son buenos pero la gente todavía no los ha visto. Una vez que te conceden el premio, tu debes dárselo a otros blogs y responder a unas preguntas que te deja aquel que te ha concedido el premio.


REGLAS DEL PREMIO

-Nombrar y agradecer el premio a la persona que te lo concedió y estar suscrito.
-Responder a las once preguntas de la persona que te concedió el premio.
-Conceder el premio a once blogs distintos que te gusten, que estén empezando o que tengan menos de 200 seguidores.
-Elaborar once preguntas para los blogs premiados.
-Informar del premio a cada uno de los premiados.
-Visitar los blogs que han sido premiados junto al tuyo.
-No mandar el premio al blog que te lo concedió, para no romper la cadena.

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Estas son las preguntas que nos ha hecho Maria Isabel:

1. ¿Qué te inspita a escribir?
Un poco de todo, pero pocas veces. No soy un buen escritor de los que deciden ponerse y sale algo siempre. Tengo que esperar a que se me encienda una bombilla por cualquier razón ;)

2. Tres escritores favoritos.
Por tocar más de un palo, Quevedo, Miguel Hernández y Andrrej Sapkowski

4. Un momento idílico o tu cita ideal. 
Algo se me ocurre, pero demasiado personal ;)

5. Un lugar perfecto para viajar.
Me encantaría vivir una temporada en Nepal.

6. Una frase para jamás olvidar.
Se me viene a la mente una de Ghandi: "Ojo por ojo... y todos quedaremos ciegos".

7. La película más emotiva según tu criterio.
7 almas.

8. Define: arte.
Es una pregunta difícil... quizá todo aquello que pueda despertar una valoración positiva y emocionada en quienes lo observan, ya sea por arrancar algún sentimiento, por la valoración de su significado o por admirar su mérito. 

9. Si pudieses elegir un elemento, ¿cuál sería?, ¿por qué? Fuego. Para mi representa pasión, inquietud, cambio, contraste, pureza...

10. ¿Amor o desamor? ¿Cuál crees que es mayor inspiración? 
En mi caso desamor, sin duda.

11. ¿Cuál de mis poemas tiene un significado especial para ti? 
Mi primavera termina. Quizá hay alguno que me gusta más, pero ese me llamó la atención como te dije en su día por los contrastes de significado y connotación hasta dentro del mismo verso. Y ocurre además que es el primero que leí tuyo, parte con esa ventaja emocional sobre el resto ;)

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Se me ocurren unos cuantos blogs a los que devolvería este premio, pero no 11, así que, sólo de momenyo, detengo la cadena. Prometo devolverlo en cuanto tenga un rato para bucear en blogs y encontrar mis 11, junto con las preguntas para ellos.

¡Un saludo!

jueves, 15 de agosto de 2013

Mi cuaderno de arena


Y aquí estoy, como cada día de mi vida,
agazapado frente a tu ausencia,
hundiendo una pluma inexperta
en mi cuaderno de arena.
El viento, el agua, las pisadas,
desfiguran los surcos trazados
con su anunciado manto
de infalible olvido.

Por suerte - de vez en cuando - 
tropiezo con la solidez
de cierto trozo de madera
que ajeno al tiempo, flota,
incorrupto y a la deriva.

Espero que no tardes mucho
en encontrar al fin mis palabras
porque me temo
que sólo las seguiré tallando
hasta que muera.