Entre azares de frágil estampida
y embozadas en brillos suplicantes,
trastabillan ajados caminantes
contra briznas de tierra prometida.
Enseguida comienza la batida
de avizores y sórdidos rumiantes
que devoran ahoras en los antes
y durantes en fe sobrevenida.
Despojados de ornatos apremiantes
culebrean cetrinos evangelios
a los pies de medrosos peregrinos.
Mas purgado el camino de bedelios,
se confiesan sus cojos Rocinantes
aludidos gigantes y molinos.